Coloquio sobre la igualdad entre las mujeres y los hombres: Estrategias para responder al desafío de la inclusión financiera de las mujeres

13 de septiembre de 2017

En todo el mundo, apenas el 58 % de las mujeres (en comparación con el 65 % de los hombres) posee una cuenta en una institución financiera formal (Global Findex, 2014). Y aún peor: las mujeres que viven con menos de 2 dólares por día tienen 28 % menos de probabilidades que los hombres de tener una cuenta bancaria (CGAP, 2017).

Estas son algunas de las constataciones que motivaron a DID a celebrar un coloquio, el pasado 6 de septiembre, denominado Potenciación económica de las mujeres mediante su inclusión financiera: perspectivas para los países en desarrollo. Con esta actividad, DID se proponía alimentar la reflexión e identificar estrategias concretas en relación con este tema, que forma parte de sus valores fundamentales de desarrollo.

A modo de introducción, Caroline Leclerc, Viceministra Adjunta de Asociaciones para la Innovación en el Sector del Desarrollo, del Ministerio de Asuntos Exteriores, Comercio y Desarrollo de Canadá, presentó y contextualizó la nueva política feminista de ayuda internacional de Canadá con la que el país procura posicionarse como líder en materia de igualdad de género. “Se trata de una política ambiciosa, que invita a las organizaciones a adoptar un comportamiento transformador y a convertirse en activistas”, sostuvo. “Dado el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la sociedad, fortalecer su poder es una estrategia clave para combatir la pobreza”. Recordemos que la erradicación de la pobreza, la igualdad entre los sexos y la reducción de las desigualdades forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible aprobados por la Organización de las Naciones Unidas.  

“No son las mujeres las que tienen que cambiar, sino la sociedad”

En el marco de una mesa redonda, cuatro expertas en el tema tomaron la palabra. Juntas, compartieron ideas y su experiencia en relación con las limitaciones que restringen la inclusión financiera y la autonomía de la mujer, además de las estrategias que han de emplearse para hacer frente a estas limitaciones.

Hay consenso general acerca de que el fortalecimiento del poder económico de las mujeres no es una lucha meramente económica. Diversos estereotipos, normas sociales y prácticas tradicionales siguen frenando de manera considerable la promoción de su autonomía. “No son las mujeres las que tienen que cambiar su comportamiento, sino que es la sociedad la tiene que cambiar su forma de pensar”, planteó Margaret Capelazo, especialista en género de CARE Canadá. “Es necesario apelar a la razón y al corazón de todos si se quiere que estas actitudes cambien”.

“También hay que entender las realidades y los desafíos de la desigualdad”, señaló Anne Delorme, responsable del Comité Quebequense de Mujeres y Desarrollo de la Asociación de Quebec de Organizaciones de Cooperación Internacional (AQOCI). Lo que confirmó Paule Drouin, directora de finanzas solidarias de DID: “La inclusión financiera de las mujeres pasa por la sensibilización del personal de las instituciones financieras, entre otras cosas. Pero nuestra capacidad de sensibilización se encuentra limitada por nuestro conocimiento de las realidades de las mujeres”, explicó, recordando que las mujeres tienen necesidades financieras diferentes que es importante tener en cuenta.

Desde siempre, DID ha trabajado por mejorar el acceso para todos a los servicios financieros, un motor esencial para el desarrollo de las comunidades. “Pero pronto nos dimos cuenta de que, para las mujeres, era más complicado”, dijo Anne Gaboury, Presidenta y Gerenta General de DID. Por lo tanto, la búsqueda de la igualdad entre las mujeres y los hombres está integrada en todos los procesos de DID, que sigue de cerca la evolución del lugar que se da a las mujeres entre la clientela, los empleados y las instancias de toma de decisiones de las instituciones de microfinanzas a las que apoya.[1]

Además, entre los mandatos llevados a cabo hasta la fecha por DID, 28 se planteaban como objetivo específicamente la emancipación económica de las mujeres. “Procuramos perfeccionar constantemente nuestras prácticas a partir de nuestros aprendizajes”, continuó Anne Gaboury. “Cada vez más, buscamos estar más cerca de los agentes locales, las organizaciones comunitarias y los grupos de mujeres, con el fin de optimizar nuestras estrategias y nuestro impacto”. Una estrategia que compartían todas las oradoras. “Debemos aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan: personal de instituciones financieras, organizaciones campesinas, grupos de ahorro, entre otros”, recalcó Anne Delorme, de la AQOCI.

Lindsay Mossman, especialista en igualdad entre mujeres y hombres de la Fundación Aga Khan, se manifestó optimista. “Los comportamientos no son inamovibles, se ven obligados a cambiar”, señaló. Sin embargo, “la inclusión financiera de las mujeres es un compromiso a largo plazo, al que hay que entregarse de lleno sin demora, ¡un paso a la vez!”. 

Lea el Marco de referencia de DID sobre la igualdad entre mujeres y hombres.



[1] En la actualidad, las mujeres representan cerca del 40 % de la clientela de las instituciones de microfinanzas asociadas de DID, un 50 % de sus empleados y el 30 % de sus dirigentes electos.